Hay algo extraño en la calma.Uno pensaría que después de todo lo que pasó, después de descubrir secretos enterrados durante años, después de entender que alguien nos observa desde las sombras... la tranquilidad sería un alivio.Pero no lo es, porque cuando la tormenta termina, uno empieza a escuchar cosas que antes no podía.Los pensamientos, los miedos, las preguntas que evitaba porque había demasiado ruido alrededor. Y ahora que estamos solos puedo escuchar a Alaric, aunque no diga nada.Está sentado en el borde del sofá con los codos apoyados sobre las rodillas, mirando un punto fijo en la habitación. La misma expresión que tenía cuando vio la fotografía, como si una parte de él todavía siguiera ahí.En esa imagen, en ese momento, con su padre, con Adrian, con una vida que ya no existe.Me quedo observándolo unos segundos porque hay una versión de Alaric que todos conocen: el hombre que entra a una habitación y cambia la energía, el que no duda, el que controla cada palabra, cada
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