El día había sido un completo caos.En cuanto Melinda subió al coche, el cansancio la golpeó de golpe. Sus nervios, tensos durante todo el día, por fin se relajaron. Se recostó en el asiento, cerró los ojos e intentó descansar mientras el vehículo avanzaba con estabilidad.Dentro del espacio cerrado, el tenue aroma del cuero se mezclaba con algo familiar—constante, reconfortante. La calmó ligeramente sin que supiera por qué.No sabía cuánto tiempo había pasado cuando una sacudida violenta estremeció el coche de repente. Su cuerpo se tambaleó, y abrió los ojos de golpe justo cuando la voz grave de Brandon rompía el silencio.—Señora, agárrese.El corazón le dio un vuelco.Cada vez que oía esas palabras, algo iba mal.Antes siquiera de poder procesarlo, un pequeño camión de carga apareció frente a ellos, avanzando directamente hacia su coche a una velocidad aterradora. A un lado, un muro de roca vertical—un solo error y se estrellarían de lleno contra él.Y eso no era todo.Detrás de el
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