Mi nombre es Blair, y así es como su semen empezó a pagar mis facturas.Estaba quebrada. De verdad quebrada. Fue hace un par de años, cuando tenía 25 y trabajaba turnos dobles en una cafetería de mierda en el centro. El alquiler siempre llegaba tarde, me cortaban el teléfono al menos una vez al mes, y comía fideos instantáneos tan seguido que empecé a soñar con ellos. Tenía deudas de la universidad, un auto que apenas funcionaba y ninguna familia a la que pedir ayuda. Me sentía atrapada, como si me estuviera ahogando y nadie se diera cuenta.Una noche estaba navegando en mi teléfono, medio borracha con vino barato, y vi chicas en TikTok hablando de OnlyFans. Lo hacían sonar tan fácil, como solo tomar fotos, coquetear un poco y el dinero llegaba solo.Lo pensé, qué carajo, no tengo nada que perder. Así que creé una cuenta. Al principio eran solo selfies lindos en lencería, pequeños teasers. Gané quizás cien dólares el primer mes. Ayudó con la comida, pero no me salvaba para nada.Enton
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