011. Nuestra marca
-Aiden- Cuando asumí el mando de la manada a los veinte años, uno de mis primeros deberes fue escoger una esposa. Una loba capaz para desenvolverse en el puesto de Luna. Debido a la muerte repentina de mi padre, no podíamos esperar a que mi compañera apareciera en los siguientes tres meses. Entonces decidí que la hija del antiguo Beta de mi padre, quien había fallecido junto a él en la batalla, era mi mejor opción. Conocía a Raila desde que éramos unos niños. Era una loba fuerte, entrenada y segura de sí misma. Su belleza era innegable, lo que hacía que la idea de dormir con ella no fuera un problema. Contaba con todos los atributos necesarios para ser una líder y una esposa. En el momento que le propuse ser mi Luna, no dudó en aceptar. La respetaba. Nunca me dio razones para dudar de sus facultades. Ella me conocía y yo también, nos tratábamos en la mesa como en la cama. No había una conexión emocional poderosa como lo es entre compañeros destinados, sin embargo, funcionaba
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