Sin duda, es un hombre demasiado descarado. Es tanto el enojo que me causa lo que ha dicho, que mis ganas de abofetearlo se intensifican, pero, el descarado anticipa cada uno de mis movimientos y por eso, nuevamente estoy contra la pared y su cuerpo, siendo completamente inmovilizada.Con cautela, intento tantear mis piernas y posicionarlas para golpearlo en sus genitales, pero, el desgraciado parece conocerme tanto que también anticipa ese tipo de reacción y por eso, pierdo mi oportunidad de hacerlo llorar.— ¿Crees que no eres predecible, Sandra? Ya he aprendido a conocerte, no eres de las chicas que se quedan de brazos cruzados esperando que la vida pase. — dice él y yo lo observo con mucho desprecio.— ¿Qué debería hacer, Kael? ¿Acaso quieres un dulce por hacer la suma de dos más dos? — pregunto con frialdad.— ¿Eres consciente que tu rechazo y actitud diferent
Ler mais