El último viernes de septiembre, mandamos la carta de Leo.Diego me avisa el miércoles.Diego: El sábado por la mañana, si te viene bien.Camila: A las once en la oficina de correos de Lavapiés.Diego: De acuerdo. ¿Leo sabe que es el sábado?Camila: Leo lleva dos semanas esperando que se lo dijera.Diego: Bien.El sábado a las once, los cuatro en la oficina de correos de Lavapiés.Sofía lleva su cuaderno rosa, que Leo le dio la semana pasada con la misma atención con que preparó el blanco para Mateo. Todavía no lo abrió. Lo lleva porque dijo que quería estar cuando la carta de Leo saliera hacia Buenos Aires.En la ventanilla:—Carta certificada a Buenos Aires, Argentina —dice Leo al empleado.El empleado coge el sobre. El sobre grande. El papel de calidad de Diego. La letra de Leo en el anverso: Mateo Walker.—¿Nombre del remitente?Leo no tarda.—Leo Walker.El empleado anota. Pesa el sobre. Da el recibo.—Plazo estimado: quince días hábiles.—Gracias —dice Leo.Salimos.En la calle
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