|Capítulo: Huida |Sostuve a mi hijo entre mis brazos, sé que hace tan solo una hora me mostré llena de valor ante Diego, pero ahora que él tenía la certeza de que él era su hijo, las cosas podían ir a peor, lo sé, lo sentía, iba a ocurrir, hacer que Diego hiciera las cosas por las malas, era muy malo, lo conocía, trabajé con él y cuando decidía algo… nunca, jamás se rendía.Y había dicho que lo intentó por las buenas.¿Y ahora? Ya sabía qué seguía.—Dame unos minutos, Trevor. Se está por quedar dormido, es su siesta de la mañana, ya regreso.Mientras lo cambiaba y lo llevaba a su cuna, esos ojos grises me miraron, soñoliento, elevando sus manos hacia mi rostro y tocándome con sus deditos.Fue cerrando los ojos, hasta dormirse, después recibí una llamada de Susana y entré al baño para responderle.—¿Estás bien?—No, ni un poco, pero admito que me he encontrado peor, aún estoy nerviosa, con muchas cosas en la cabeza, con miedo. Susana, tengo mucho miedo —fui secando las lágrimas que sa
Leer más