Capítulo 148 —Cercanía perturbadoraDilan desapareció entre la espesura de los árboles, dejando tras de sí un rastro de hojas crujientes y una promesa de protección que aún vibraba en el aire. Con su partida, el silencio llenó la cabaña de una forma casi violenta, expandiéndose por cada rincón como una marea invisible. Aurora permaneció inmóvil en el centro de la estancia, con la mirada clavada en la puerta de madera, como si su voluntad pudiera traer de vuelta al Alfa en ese mismo instante.Caín, desde la penumbra de un rincón, no le quitaba los ojos de encima. Podía ver el sutil temblor en sus manos, ese que ella intentaba ocultar apretándolas contra sus costados, y la tensión acumulada en sus hombros, tan rígidos que parecían a punto de quebrarse. Era una mujer fuerte, una vampira, la Luna de una manada poderosa, la dueña de un imperio naviero, pero bajo esa fachada, Caín leía el agotamiento crónico. Demasiado peso había caído sobre sus hombros en un lapso de tiempo tan ridículamen
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