POV: Narradora OmnipresenteFuera de la habitación, en el pasillo iluminado por antorchas, Einar permanecía de pie, oculto tras una columna de mármol. Vestía el cuero tosco de los trabajadores de los establos, pero su postura seguía siendo la de un hombre que, aunque degradado, conservaba el orgullo de la sangre.Había sido rechazado del ejército. Sigrid le había prohibido acercarse a la vanguardia, y Mia le había negado el acceso a la enfermería. Pero Einar, el Omega que una vez fue sol, no podía alejarse.Escuchó el grito sordo que parecía emanar de las paredes mismas, una vibración de agonía que solo podía provenir de Fenrir. Sus manos, ahora ásperas por el trabajo físico, se cerraron con fuerza. El dolor de ser un padre que no puede tocar a su hijo moribundo era una tortura que Sigrid había calculado con precisión.—Él no está solo dormido —susurró Einar para sí mismo, mirando la puerta cerrada—. Él está luchando contra sí mismo.Einar se arrodilló en el frío suelo del pasillo. Ce
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