POV: DAMIÁNMe senté sobre la barandilla de madera del muelle, con las manos apoyadas en mis rodillas. Mis dedos, que durante años habían estado callosos por el acero y la pólvora, ahora estaban curtidos por la resina, la madera y la sal del mar. El Resiliencia, el barco que habíamos construido con los restos de nuestras viejas vidas, flotaba en la bahía, listo para llevar medicinas y libros a los colonos del continente, pero hoy no iría a ninguna parte. Hoy el mar pertenecía a los vivos.A mi lado, Kael permanecía de pie, su chasis de cobalto adornado con pequeñas conchas y marcas de salitre. Sus ojos, que alguna vez fueron del azul gélido de una inteligencia estricta, emitían ahora un brillo suave y cálido.—Capitán Blackstone, los niveles de radiación y polución iónica en la cuenca del Pacífico han descendido un 32% desde el equinoccio de primavera —informó Vektor a través de los altavoces integrados, su voz despojada de la urgencia mecánica del pasado—. Es un ritmo de regeneración
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