MarcoA veces, las cosas pasan por una razón. Mi padre siempre me ha ensenado que la sangre vale mas que el oro…Cierro la puerta de la alcoba dejando atrás el estruendo de los puñetazos de Adoratta contra el colchón. Sonrío ante la rabieta, aunque su furia me escuece en la nuca, pero el deber es un nudo que no me permite flaquear. Bajo las escaleras de la mansión en la que estamos escondidos por seguridad con el rostro hecho de piedra, ignorando el ardor de la herida en mi frente que ha empezado a sangrar de nuevo, manchando el cuello de mi camisa negra.En la estancia principal, el ambiente es asfixiante. Franco está de pie junto a su maletín, conversando en voz baja con Delia, mientras Freya reza en voz baja en un rincón y mi padre, Giovanni, permanece sentado en su gran sillón de cuero, luciendo como un monumento al cansancio y la gloria pasada.Al verme aparecer, Franco se adelanta de inmediato, con el ceño fruncido por la preocupación profesional.—Marco, por fin. Necesito que te
Leer más