Un brindis es solo eso, pero en este mundo puede ser una invitación a la muerte… André MossimoMe quedo con la espalda recostada a la pared, en un rincón del salón observando la interacción de todos, con la copa en la mano. Diviso la mano de Marco en la cintura de la mujer que me gusta y la cual voy a tener en mi cama en cualquier momento, ni siquiera voy a obligarla. Ella va a venir solita hasta mí. Sonrío a la que tengo al lado y que, pese a las cicatrices que un me quedan en el rostro suspira corazones al hacerle un guiño.Mi padre al morir me dejó este cargo que ha sido mas un dolor de cabeza que, cualquier otra cosa. Obviamente ya tendría que estar casado para haber optado por el cargo mayor, pero a mis treinta y ocho, creo que soy demasiado joven para atarme en un matrimonio que de ninguna manera me hará bien.—¿En serio esa es la novia? —comenta Andrea Bianchi —. Debería haber escogido algo mejor ¿no crees? —observo a la preciosidad de rubia vestida de un blanco impoluto y mi
Leer más