AdorattaSiempre hay algo más detrás de una máscara…Abro los ojos, aun tiemblo. Cierro de nuevo, las lagrimas corren. Mi madre me persigue como si fuese un mal sueño. Me golpea en el rostro como todo el tiempo lo ha hecho. La esquivo, pero me alcanza. Golpea, golpea, golpea.Hay muchos hombres a mi alrededor. Me pongo en guardia, pero ríen a carcajadas. No quieren golpearme. Quieren… tocarme.Amara (mi madre) tira de mi cabello arrastrándome hasta llegar a los pies de uno de ellos, este se agacha hasta mi altura. Acaricia mi rostro casi con ternura, pero golpeo su rostro con el pie y mi madre golpea de nuevo, lo hace hasta que lo hago de vuelta con la maleta y cae al piso. Mis lagrimas no cesan de fluir. Mi piel no cesa de arder y el labio roto, sangra. Pero la cabeza de mi madre sangra mucho más. La humedad en mi entrepierna desespera y al bajar la mirada veo al asqueroso pulpero, Rafael con un ojo ensangrentado y la lengua en mi…—¡No, no déjeme! —pataleo para que me deje, salto de
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