Marco Nada te pr3para para enfrntar una traicion tan de cerca...El salón principal del búnker se siente helado, pero no es por el aire acondicionado. Es la muerte que ya está flotando en el ambiente. Estoy de pie, justo en el centro de la habitación, con los brazos cruzados sobre el chaleco táctico. A mi lado, Giovanni permanece sentado en su sillón de cuero con el bastón entre las piernas, mirando fijamente hacia la puerta. Adoratta está un paso detrás de mí, derecha como una estatua, con esa mirada suya que parece que te está desarmando los huesos con solo verte.La puerta se abre con un chirrido que me raspa los oídos. Danilo y Matheo entran empujando a Alarico y a Nerio.Los dos hombres del Consejo intentan mantener la compostura. Se acomodan los sacos caros, pero les noto el temblor en las manos. No son estúpidos; saben que, si los traen al búnker de esta manera, no es para tomar el té.—¿Qué significa este atropello, Marco? —espeta Alarico, inflando el pecho de manera ridícula
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