Marco Preocuparme por ella ya es una misión que tengo en la vida…Me acerco a la salita. Pero me que do de pie en la puerta porque no me atrevo a tocar, debe ser algo desgarrador tener que escuchar la verdad de tu vida como si fuera una película mala de drama. No quiero que sufra, contrario a ello necesito protegerla y que se entere de que haré todo lo que esté a mi alcance para hacerlo. Escucho risas, arrugo el entrecejo y me atrevo a tocar la puerta. Adoratta abre con una sonrisa, sonrío de regreso desconcertado por la actitud. Sin embargo, el brillo en sus ojos —brillo de reconocimiento, por cierto—, me dice que no le ha afectado para nada lo que sea que Ofelia le haya dicho.—Veo que te diviertes —me sonríe preciosa —. Necesitas comer algo, Adoratta —miro seriamente su rostro, asiente. No le creo esa sonrisa aunque me derrita —, vamos al comedor.—Creo que este lugar es hermoso ¿lo has decorado tu mismo? —sonrío, niego —¿has pagado para ello?—He hecho lo que un esposo devoto tie
Leer más