Punto de vista de SilasCuando Selene se fue, Kimberly se quedó de pie en medio de mi habitación, como si esperara que dijera algo que le diera sentido a todo.No tenía nada que decirle."Silas". Su voz era cautelosa. El tono era suave, aunque no demasiado denso. Algo se intuía bajo ella. "¿Cuánto tiempo lleva esto?""No pasa nada".Me miró como siempre me miraba cuando decía algo que ella ya había determinado que era mentira. "Anoche estabas en la misma habitación que ella otra vez"."Está en peligro. Soy su pareja. Está esperando a mi heredero"."Sigues repitiendo esas palabras como si fueran la razón", dijo. Inclinó la cabeza. "No son la razón, ¿verdad?".La miré.Durante tres años, me había formado una imagen de Kimberly: estratégica, egoísta, serena. No era un retrato halagador, ni mucho menos. Y no estaba del todo equivocada. Pero allí, bajo la tenue luz de la mañana, desprovista de la expresión impecable y las palabras tan controladas, era algo más complejo de lo que ese retrat
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