Punto de vista de Silas
Vael leyó la carta dos veces.
Estaba sentada frente a nosotros en la pequeña sala de estar —la misma donde tuvo su entrevista privada con Selene— y su mirada mientras leía era la más sincera que jamás le había visto. No era sorpresa. Era algo mejor que la sorpresa. La sensación de alguien que ve algo que había intuido desde lejos acercarse para confirmarlo.
Dejó la carta sobre la mesa.
Miró a Selene.
—Sabes lo que esto significa —dijo.
—Dímelo de todos modos —dijo Selene