Punto de vista de Selene
Darius llegó en silencio.
Sin previo aviso. Sin ostentación.
Estaba en el jardín este cuando me encontró, lo que sugería que Silas le había pedido que me avisara antes que nadie. Lo noté. Lo anoté.
La reunión se celebraría en el salón principal. Vael ya estaba dentro. Silas permanecía junto a la ventana. Y Darius estaba sentado en el sillón de respaldo alto frente a la puerta, como si llevara allí años y la habitación hubiera sido hecha a su medida.
Al entrar, me miró.