Rosie se avergonzó apenas Maximus se apartó un poco de ella. Se bajó de la mesa acomodando su ropa y Luki se ríe a sus adentros. —¡Yo no he visto nada! —dice y se dirige al vestido exclusivo, le coloca la tapa a la caja, no quiere que su jefe arrogante lo vea.—Yo… —Rosie no sabía qué decir y Maximus se acomodó el blazer. Por poco y se la come en ese momento.—Iré a mi oficina —dijo Livingston. Esta vez no le dijo absolutamente nada a Luki, solo se marchó dándose palmadas pensativas por lo que sucedió, por no haberse podido controlar al tenerla cerca.Ella lo vio marcharse y, sin decir nada, luego recuerda que debe decirle lo de la carta, pero a su vez también piensa que quizás el destino no quiere que sea ella misma quien dé esa noticia, ya que es muy dolorosa. Le dará un tiempo corto a Maximus, y si no, ella le dirá. —Así que tú y el jefe… casi hacen sus cositas sobre mis rollos de tela, son unos sucios —Luki y su sentido del humor.—No, no es lo que tú estás pensando. Mejor sig
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