Cap. 128: No moveré un dedo.
Danna entró en la oficina con paso firme y dejó varios informes sobre el escritorio, pero Maxwell ni siquiera se inmutó. Tenía la mirada fija en el ventanal, perdido en sus propios pensamientos mientras el sol de la tarde golpeaba el cristal.—¿Qué te ocurre? —preguntó Danna, rompiendo el silencio—. Estás triste porque Grace regresó con Dominic, ¿verdad?Maxwell soltó un suspiro pesado y finalmente giró su silla para enfrentarla.—No... bueno, sí me duele no estar cerca de los niños, pero a la vez estoy feliz de saber que tengo un hijo propio —admitió con voz ronca—. Sin embargo, Sarah se rehúsa a volver conmigo.Danna arqueó una ceja y se cruzó de brazos, apoyándose en el borde del escritorio.—¿Sarah es la mujer con la que estabas obsesionado en vengarte? ¿De verdad crees que después de cómo la trataste, de las humillaciones y el maltrato, ella va a regresar corriendo a tus brazos? —Danna hizo una mueca de desdén—. No me cae bien, la verdad, por todo lo que le hizo a Grace en el pas
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