—¡Tómame de la mano!El tono de voz de Victor era plano, casi sin emoción.Alicia giró la cabeza con rapidez.—No hace falta, podemos caminar como de costumbre.Victor no respondió. Su mano ya había alcanzado la palma de Alicia, sujetándola con fuerza sin importarle nada más.—Para que parezcamos una pareja romántica —dijo en voz baja, sin mirarla.Alicia resopló con molestia, pero aun así caminó a su lado. Llegaron a la sede central de la mayor industria del país.El logo de De León Corporation se exhibía enorme allí; sus pasos se convirtieron de inmediato en el centro de atención.Se escucharon murmullos. Las miradas se dirigieron a Alicia, algunas de admiración, otras de curiosidad. Victor lo notó y, en cambio, apretó la mano de Alicia con más fuerza, como si quisiera dejar claro que aquella mujer le pertenecía.—No me siento cómoda —murmuró Alicia.—Te acostumbrarás —respondió Victor con brevedad.Entraron en el ascensor privado que los llevó directamente al último piso. En cuanto
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