El bosque no volvió a ser el mismo después de que comprendieron la verdad.No hubo un momento exacto en el que todo cambiara, sino una acumulación de señales que, poco a poco, comenzaron a volverse imposibles de ignorar. El silencio se volvió más pesado, el viento menos constante, y cada paso que daban parecía resonar más de lo que debería, como si algo invisible los estuviera siguiendo, no desde la distancia, sino desde dentro del propio mundo que atravesaban. Bryan lo sentía con claridad creciente, pero no era el único. Natalia ya no intentaba ocultarlo; su respiración era irregular, su cuerpo tenso, y la forma en que sostenía a Eldrin había cambiado, pasando de protección a contención, como si temiera que algo en él pudiera escapar si bajaba la guardia.El niño no lloraba.No necesitaba hacerlo.Su presencia era suficiente.Cada cierto tiempo, una leve vibración recorría el aire a su alrededor, casi imperceptible para cualquiera que no estuviera atento, pero inconfundible para ellos
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