Capítulo 63: Curiosidad del Alfa. —Porque voy a ganar —respondió Keyla finalmente, su voz baja pero firme, aunque su respiración no era tan estable como intentaba aparentar. El silencio que siguió fue denso, lleno de una tensión que parecía vibrar en el aire del jardín, mientras la luz plateada de la luna se filtraba entre las ramas del sauce llorón y caía sobre ambos como un velo frío. Azrick no apartó la mirada de ella. Sus ojos plateados permanecían fijos en los aguamarina de Keyla con una intensidad casi depredadora, y aunque su rostro seguía siendo una máscara de frialdad absoluta, su cuerpo estaba completamente alerta. El aroma dulce volvió a alcanzarlo, duraznos maduros, cálidos, invitantes, un perfume delicado que solo él podía percibir y que lo obligó a aspirar el aire lentamente, como si necesitara asegurarse de que aquello era real. En ese instante, los dedos del Alfa se tensaron apenas contra la corteza del sauce, mientras su presencia dominante llenaba el espacio e
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