POV SelenaAlessandro se inclinó sobre mí, atrapando mi rostro entre sus manos con una firmeza que bordea la obsesión —al menos, eso creo yo—Sus ojos parecen dos pozos de tormenta.—Mírame, Selena —me ordena con esa voz que me hace vibrar el pecho—. No me importa quién creías que eras antes de entrar por esa puerta. Aquí dentro, eres mía. Cada centímetro de esta piel, cada gemido que intentas ocultar... todo me pertenece.Me lo dice de una manera tan convincente, que casi hasta me lo creo.¿Lo escuchan? "Mía". Qué tierno. Es como un gato marcando su rincón favorito del sofá. Me encanta cuando se pone así de intenso, de verdad, es muy sexy... pero, chicas, les juro que mientras él me recita este poema de posesión, yo solo puedo agradecer no estar pensando en que mañana habrá descuento para suavizante de ropa en el supermercado.Me pasaba eso con Enzo. A veces para perderme de la realidad horrenda que vivía, mientras él estaba encima de mí, repasaba la lista de quehaceres pendientes, en
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