POV SelenaSuspiro con profundidad mientras miro a este sinvergüenza que no deja de sonreírme y, mientras lo hace, se pasa la mano por el cabello rubio. Maldito hijo de put@. No tiene derecho a ser tan lindo y sexy. Pero lo es. Y lo peor de todo es que lo sabe, y muy bien.Pero, como es de su público conocimiento, en este momento podría presentarse el mismísimo Hugh Jackman en persona, decirme que me ama y que quiere casarse conmigo, y a mí no se me movería ni un pelo. Porque, lamentablemente, como mi estupidez no tiene límites, yo solo puedo pensar en Alessandro. Aunque una parte de mí lo niegue, aunque sepa que nada entre nosotros puede prosperar y que él no es para mí, mi alma y mi cuerpo lo desean como a nadie.Mi abuela tiene dichos muy particulares; son muy graciosos, pero no por eso menos ciertos. Sus consejos sobre el amor y el sexo siempre han sido un tanto singulares. Una vez me dijo: «Mucho ojo, querida, porque cuando se calienta la de abajo, se pierde la de arriba. Piensa
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