Narrador
Alessandro señaló con un gesto distinguido una puerta de madera de ébano integrada casi de forma invisible en la pared azul.
—En el vestidor encontrarás lo que he seleccionado para ti. Tienes cinco minutos. Cuando salgas, quiero que la secretaria haya quedado atrás. No quiero ver ni un solo rastro de ella.
Al entrar, Selena se encontró con un espacio minimalista, iluminado por una luz cálida que nacía del suelo. Sobre un diván de terciopelo, descansaba una caja de color negro mate con