El rico y sabroso aroma de comida recién cocinada flotó por la habitación tenuemente iluminada, llenando los sentidos de Xavier. Colocó cuidadosamente la bandeja sobre la mesita de noche y se tomó un momento para admirar las delicadas sombras que danzaban en las paredes, proyectadas por la luz parpadeante de una sola vela. La acogedora habitación parecía envolverlos en su cálido abrazo. Mientras contemplaba a Cathleen, su rostro sereno en el sueño, no pudo evitar sentirse agradecido por este momento tranquilo juntos. El suave subir y bajar de su pecho con cada respiración era como una canción de cuna, calmando su mente inquieta.—Cat,— llamó suavemente, su voz un rumble profundo que pareció vibrar a través de la quietud. Su cuerpo se agitó, una pequeña arruga formándose entre sus cejas, y por un fugaz momento, los labios de Xavier se contrajeron en un asomo de sonrisa. Ella siempre era tan compuesta, cada palabra calculada, pero ahora, en el sueño, parecía casi vulnerable.Se inclinó
Ler mais