POV: MarianaLugar: Mansión AnchorenaAbrí la puerta de la habitación de Matías con cuidado, sintiendo el roce de la seda blanca y la pedrería de mi vestido contra mis piernas. No estaba acostumbrada a tanta ostentación; mi vida siempre se había medido en suéteres de lana, jeans y zapatillas cómodas para correr detrás de mis alumnos. Pero esta noche, envuelta en alta costura, con perlas entrelazadas en mis ondas oscuras y un maquillaje que resaltaba mis ojos ambarinos, me sentía como una guerrera a punto de entrar en un campo de batalla muy distinto.Matías estaba sentado en el borde de su cama, ya bañado y vestido con un pequeño pijama de franela, leía un cómic de superhéroes.Al escuchar el clic de la puerta, Matías levantó la vista. Sus grandes ojos castaños se abrieron de par en par. Dejó caer el cómic sobre la colcha y se quedó mirándome, con la boca ligeramente entreabierta.John, quién me había acompañado a la habitación, se aclaró la garganta.—Los dejaré solos.Cuando John ce
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