Capítulo 301: La Copa del CaosEl eco de la orden del niño —Mátalos a todos— aún vibraba en las paredes de la Cámara del Juicio. Astraea, tendida sobre los pétalos de rosa negra, sentía cómo su propio cuerpo se convertía en un campo de batalla. El Valerius que tenía delante, con su copa de vino humeante y sus ojos dorados, no retrocedió ante la amenaza del heredero. Al contrario, sonrió con una ruda suficiencia que erizó el vello de Astraea.—¿Escuchas eso, mi Reina? —la voz de Valerius era una caricia de terciopelo y hierro—. Tu sangre ya ha dictado sentencia antes de conocer el mundo. El niño tiene hambre de linaje, y yo soy el primer plato de su banquete de oscuridad.Astraea intentó incorporarse, pero el calor que emanaba de su vientre era una cadena física. La reacción sensorial era abrumadora: el aroma a almizcle de Valerius se mezclaba con el olor metálico de la copa, creando una atmósfera de erotismo letal. Ella le cuestionó la lealtad con la mirada, buscando al hombre que la
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