Después de salir del dormitorio, Adeline le contó a Jasmine sobre la situación.—En ese caso —dijo Jasmine—, las tres deberíamos elegir un regalo bonito y caro para Ivy. Si no fuera por ella, no habríamos conseguido el proyecto del Grupo Harmon.Adeline estuvo de acuerdo. Julian, frunciendo el ceño, intervino con timidez: —¿Y qué debería comprarle yo? No tengo ninguna experiencia comprando regalos para chicas.Jasmine sonrió con picardía. —¿Julian, es que nunca has perseguido a una chica?Julian se quedó paralizado un segundo; sus orejas se pusieron rojas de inmediato y desvió la mirada hacia Adeline. Jasmine no perdió la oportunidad de bromear: —¡Oh, por Dios, Julian! Tienes las orejas encendidas. Jaja, nuestro Julian es tan guapo que seguro que son las chicas quienes lo persiguen a él. ¿Cómo iba a tener experiencia en conquistarlas?Adeline sonrió con dulzura. —Vamos, no te burles de él. Julian, a Ivy le encanta el buen beber. Deberías regalarle una botella de vino de alta gama.—Es
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