Capítulo 50Jake quiso responderme con otro golpe, pero el abuelo se puso de pie de inmediato, todavía con el bebé en brazos, y su voz llenó toda la habitación con esa autoridad que nos hacía respetarlo.—¡Se acabó! —grito descontrolado, tanto que hizo que todos nos quedáramos paralizados —. Jake, sal de esta casa ahora mismo, no voy a permitir que te pelees con tu hermano por algo que ya estaba decidido.Jake respiraba agitado. Me miró con odio, luego miró al abuelo y soltó una carcajada burlona casi fuera de control, había perdido la calma, la esperanza de ser el heredero de la familia y se que eso lo mortificaba.—Esto no se va a quedar así —dijo señalándome—. Tú crees que ya ganaste, Luciano, pero no sabes lo que se te viene encima. Y tú —giró hacia Mariana con desprecio—, no vuelvas a buscarme cuando él te use y te tire como hace con todas, no te voy a recibir, quiero el divorcio.Mariana bajó la mirada, apretando la mejilla roja con una mano, sin responderle. Yo di un paso al fr
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