Celine: Cuando llegamos a la mansión de Daemon, respiré hondo y salí del auto. No tenia pensado venir en el mismo espacio que ese cerdo porqué me vine en un taxi.La primera persona que vi fue a Kaylee de pie en la puerta, con los brazos cruzados sobre el pecho.—Bien, cachorras, recuerden lo que les dije. Manténganse alejados de esta mujer y no acepten comida de nadie —les indiqué, palmeando sus bolsos—. Solo coman lo que trajimos en el camino —agregué mientras caminaba hacia la puerta.Desde que llegué, sentí hostilidad a mi alrededor. Incluso mientras esperaba a que Lord Eldon me mostrara dónde estaban los pacientes, se tomó su tiempo para salir.La familia permaneció en la oficina de Lord Eldon discutiendo algo mientras yo estaba sentada en la sala de estar con mis cachorras, sintiéndome extrañamente excluida.—Mamá, no me gusta estar aquí —susurró Elisa, presionando su rostro contra mis brazos.—Está bien. Una vez que ayudemos a los cachorros, nos iremos, ¿de acuerdo? —le aseguré
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