Después de llegar a casa y acostar a mis cachorras, me senté en el sillón reclinable con una copa de vino en la mano, con lágrimas aun quemándome los ojos mientras miraba por la ventana la solitaria luna.Las nubes eran espesas, e incluso las estrellas no parecían querer acompañarla.Suspiré, viendo cómo las nubes intentaban ocultar la luna, pero esta seguía apareciendo, cada vez más hermosa.—Entonces, yo era el problema —murmuré, recordando su reacción cuando me quedé embarazada.Todos dijeron que no estaban listos, o que yo solo era una omega, tartamuda y sin loba para ellos.Resultó que los que afirmaban no estar listos ya tenían a otra persona embarazada.Y para los demás, yo simplemente no valía la pena. Sin embargo, uno de ellos salió con mi hermanastra omega.Así que sí, supongo que yo era el problema. No me querían de ninguna manera.Todos estos años, pensé que cuando los volviera a ver, sería fuerte. Me dije a mí misma que no me importaría, que no me dolería verlos con sus c
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