Respiro hondo, lucho por mantener el control y mi postura. Evidentemente, Caleb quiere acostarse conmigo porque le ha excitado que lo rechacé, o tal vez, le excitó el descubrir que era virgen. Pero no debo permitir que mi debilidad a él, me venza.Un baño a un convaleciente, no tiene que ser algo erótico. Casi nunca lo es. Ni lo sería esta vez. Avanzo como una pseudo enfermera, ubico el contenedor con agua en una mesa cercana, mojo el paño, lo exprimo y me siento a su lado.—¿No estás muy contento de que te ayude a asearte?—Soy un hombre de fetiches. Eso ya deberías saberlo — contenta.—No me quedaba muy claro. Para nada — digo con monotonía y cansancio.Como si esto no me tuviese nerviosa. En esa misma actitud, paso el paño por sus mejillas, por detrás de sus orejas. Bajo lentamente la tela por las líneas que forman su cuello, cayendo en uno de sus hombros y descendiendo por su brazo. Puedo con esto, me animo internamente.Luego, sigo del otro lado, haciendo el mismo procedimiento.
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