CAPÍTULO 89. Dispuesta a todo
Mark salió tras ella, cruzando el restaurante con la mirada fija en la figura que ya alcanzaba la puerta, y la alcanzó justo cuando Lauren estaba a punto de salir al exterior.—¡Lauren, espera!Ella se detuvo, pero no se giró de inmediato, como si estuviera conteniendo toda aquella emoción para que no estallara.—Por favor. Necesito hablar contigo.—¡¿Qué estás haciendo?! —exclamó ella dándose la vuelta para encararlo y en cuanto vio su rostro, Mark supo que no estaba enfadada.Estaba abrumada. Su mirada no tenía rabia, tenía vértigo. Y eso le dolió más que cualquier reproche, porque era como un reflejo de que había estado estresándola en lugar de protegerla.—Ven conmigo —dijo con suavidad—. Mejor salgamos de aquí un momento.Lauren dudó un segundo antes de asentir, pero de verdad necesitaba aire, necesitaba silencio lejos de las opiniones, las estrategias y los planes trazados por otros.Subieron al coche sin decir demasiado. La ciudad quedó atrás poco a poco, y el ruido de los rest
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