Sofía: Iba a ser madre. Una personita estaba creciendo dentro de mi cuerpo en ese momento, aferrándose a mi vida. Armando decía la verdad, lo sabía porque de alguna forma extraña y confusa, algo me lo estaba diciendo. Por mucho tiempo soñé con ese momento, fantaseé con la idea de ser madre, con la alegría que sentiría en el momento en que lo supiera. Y ahora, contrario a mis sueños, estaba completamente aterrada. ¿Por qué? Porque Armando no era el padre, sino Marcelo y sabía, por la forma en la que me estaba viendo, que odiaba la idea de que le pudiera dar un hijo a Marcelo y no a él. —¿No dirás nada? —me preguntó irritado. Pero ni siquiera el tirón que me dió en el pelo me hizo apartar de mi mente la idea que estaba resonando en mi cabeza como alarma de incendios. Tenía que salir de aquel lugar. Tenía que salir ilesa. Tenía que escapar y llevar a mi hijo lejos de aquel monstruo, lejos de todas sus maldades. Y para lograrlo, tenía primero que acabar con él. —¿Qué harás conm
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