POV KAELEstoy en la cocina preparando algo que apenas puede llamarse desayuno.Tostadas. Fruta cortada demasiado grande porque no tengo paciencia para hacerlo bonito. Té, porque anoche juró que el café la mataría. Me muevo despacio, no por torpeza, sino porque una parte de mí sigue anclada en el cuarto, donde Lyra está sentada en la cama, con el cabello revuelto y esa expresión vulnerable que me desarma.La escucho tararear bajito. Nada en particular. Solo sonido. Presencia.Y aun así… mi mente no está en un solo lugar.Concéntrate, me dice Nox, sin dureza, pero con esa alerta que no se apaga nunca.Está bien. Está aquí. Pero no bajes la guardia.Asiento mentalmente. Porque hay cosas que pocos saben del enlace de un alfa. Cosas que no se dicen, que no se enseñan, que se aprenden con los años y con el peso de llevar una manada entera en la espalda.El alfa no solo escucha. El alfa siente.No como un espía. No como un intruso. Más bien como una presión constante, un murmullo emocional
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