~Mia~Ha pasado una semana y seis días de silencio absoluto en el lugar donde me mantienen prisionera.Con cada día que pasaba, mi miedo por mi destino, en el decimocuarto día de mi estancia aquí, me aterrorizaba.Unos golpes en la puerta hicieron que mi corazón se acelerara de nuevo.La puerta se abrió unos segundos después, como siempre, y entró la criada que me atiende. Traía el desayuno, como de costumbre, y caminó mecánicamente para colocarlo en la mesita de noche, como siempre hace cada mañana, tarde y noche. Sus visitas eran lo que me ayudaba a contar los días, que pasaban demasiado rápido porque la habitación tenía poca luz y la ventana estaba demasiado alta para que pudiera alcanzarla. Bianca sabía perfectamente lo que hacía cuando me trajo aquí.La observé mientras colocaba la comida sin siquiera mirarme, como siempre hacía. Llevaba el uniforme clásico de criada y, por su actitud, ya podía adivinar cómo se comportaban los omegas en esta casa."Hola." Por fin le dirigí mi pri
Leer más