Narra Bianca:Meses después, entramos a la habitación del hospital donde se encuentra mi padre, le veo recostado sobre la cama y Adriano me sostiene la mano, al costado de mí y mi corazón late fuerte.Miro a mi padre, quien está despierto, finalmente y casi de manera milagrosa. Corto la distancia soltando la mano de Adriano para ir hacia él, abrazándole. Por el momento, solo puede mover los brazos, su terapia de recuperación ha empezado y han sido pasos pequeños, pero importantes los que ha dado.Los ojos se me llenan de lágrimas.―Papá… ―sollozo feliz de que esté despierto. Y mis hijos podrán tener a su abuelo en sus vidas.―Hija… que alegría verte ―dice.Me aparto y él barre mis lágrimas con sus manos admirándome.―No me permitían verte aún hasta que los mellizos tuvieran las vacunas necesarias, lamento no haber venido en cuanto despertaste yo…―Te he escuchado, cada día que has venido suplicándome que despertara, así que, no tengo duda alguna de que has estado para mí, Bianca.Abro
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