Con Clyde, ese felices para siempre nunca fue posible.
El hombre que nunca quiso tener un hijo con ella,
¿cómo reaccionaría cuando se enterara de la existencia de su hija?
¿Cómo sería la vida de Violet?
¿Y cómo sería el futuro de Mimi?
No podía romper la burbuja de su hija, pero quizá ya era hora de que Violet le contara la verdadera naturaleza de su padre.
Mimi rechazaba a otros hombres, diciendo que su papá era mejor.
¿Debería Violet decirle que su padre era el peor hombre del mundo?
Eso sería demasiado cruel para los oídos de una niña pequeña.
Pero con cada día que pasaba, la determinación de Mimi por encontrar a su verdadero papá se hacía más fuerte.
Su entusiasmo incluso se estaba convirtiendo en una imaginación desbordada que asustaba a Violet.
Porque, a veces, esas imaginaciones encajaban perfectamente con la descripción de Clyde… justo como había ocurrido hacía un momento.
A la mañana siguiente.
Violet despertó en la cama tamaño king y descubrió que su hija no estaba.
Recordab