Capítulo 58. Una situación incómoda.
Jacob estuvo todo el camino sumido en un monólogo sobre lo grandiosa que había la noche a pesar del poco tiempo que estuvieron en la fiesta. Por primera vez, había llamado la atención de muchos, resultando el centro de atención, y todo gracias a la gran compañía que había tenido.—Isabella, no sé si lo has notado, pero despiertas en la gente que te rodea un gran interés —comentó, sonriente.La mujer quiso mostrar también una sonrisa, pero la preocupación no se lo permitía. No consideraba nada relevante lo que él expresaba, mucho menos, ese efecto que decía que ella poseía. Solo tenía el ego por las nubes.—Lamento que te hayas sentido tan mal esta noche —siguió él—. Tal vez fue la champaña lo que te sentó mal, y eso que solo te tomaste una copa. Si nos hubiésemos quedado otra hora, habríamos hecho historia.—Tú habrías hecho historia si te hubieses quedado —soltó ella, cuando entraban en el estacionamiento delantero de la casa—. Saltar de mí a compartir tu tiempo con unas herederas mi
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