Capítulo 56. Descubiertos.
El pasillo del primer piso de la mansión solo estaba iluminado por la luz natural que entraba por los enormes ventanales y por algunas lámparas de luz tenue encendidas en lugares estratégicos. Desde allí seguía oyéndose la música de la fiesta, amortiguada por la distancia.
Elena avanzó con cautela. Cada paso parecía resonar demasiado fuerte en el silencio. La mansión de Miles Royce era enorme, casi laberíntica, en ese nivel privado podía hallar corredores largos, puertas cerradas, vitrinas con