Alena—Este —dice mamá, sacando un vestido rosa del perchero.Ciara y yo habíamos salido de compras al día siguiente para buscar el vestido que usaría en la boda de la señorita Micheal. Le dije a mamá que no era necesario que viniera conmigo, pero insistió.Así que allí estábamos, en la tienda de ropa de la señorita Micheal, escogiendo un vestido mientras mamá empujaba el cochecito del bebé Linden.Tomando el vestido de sus manos, entré al probador para cambiarme. Mamá tenía buen gusto.Cuando salí del probador, un pequeño jadeo escapó de sus labios.—Pareces una princesa.Me sonrojé.—Gracias, mamá.—¿Te gusta este vestido o quieres probarte otro?—Me gusta este.—Entonces lo llevamos.Después de quitármelo, mamá pidió que lo guardaran en una bolsa mientras pagaba en la caja.Al salir de la tienda de la señorita Micheal, mamá y yo caminamos hacia el parque central y nos sentamos en una banca, disfrutando del paisaje frente a nosotras.—Gracias por insistir en venir, mamá —dije—. No q
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