Una sensación húmeda.Andrea bajó la mano que tenía sobre el rostro y miró su palma.Al ver que estaba completamente cubierta de sangre, sus pupilas se contrajeron de golpe.—¡Ah!Isabel, que estaba a punto de saltar y arremeter contra Lucía, se sobresaltó por el grito de Andrea.Cuando vio que Andrea tenía una herida abierta en el rostro de la que no paraba de brotar sangre, casi se quedó sin aliento.—Sangre... Mamá, mi cara, mi cara...Andrea volvió a tocarse el rostro, pero apenas rozó la herida, un dolor punzante le atravesó el cuerpo.La sangre ya le corría por la mejilla hasta el cuello...El líquido caliente desprendía un fuerte olor metálico.Isabel miró furiosa a Lucía y luego a Felipe, cuyo rostro también se había ensombrecido.Finalmente, sus ojos se posaron sobre el cenicero manchado de sangre que estaba en el suelo.—Felipe, tú... tú...Felipe apretó los labios, tomó el teléfono de la mesa y llamó para que enviaran una ambulancia a recogerlas.Isabel sentía que la vista s
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