—¡Está muerto! ¡Ayúdame a sacarlo de aquí antes de que el pasillo se llene de sangre!—, ordenó Andrew rompiendo el silencio de la habitación secreta mientras su mirada se concentraba entre el cuerpo de Marcus y el jarrón de bronce que aún sostenía y que ahora tenía un poco de sangre en él.—¡No está muerto, Andrew! ¡Mírale el pecho, sigue respirando!—, Evangeline se interpuso, empujando a Andrew con una fuerza que nació del pánico que sentía en ese momento—, Si lo matas ahora, Lysander va a saber que fuimos nosotros. Marcus es su hombre más leal. Si desaparece aquí, estamos acabados.Andrew se detuvo, con el rostro inyectado en sangre y las venas del cuello a punto de estallar. Miró el cuerpo inconsciente del escolta y luego a la verdadera Sarah, que seguía en la cama, inocente del caos que la rodeaba.—Vio a las dos, Evangeline. ¿Entiendes eso?—, insistió Andrew, señalando a la mujer en coma—, En cuanto abra los ojos, le dirá a Lysander que su esposa es un fraude y que la verdadera S
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