C115- BIENVENIDA, SEÑORITA BLACKWELLMESES DESPUÉS….La sala de partos del hospital privado alumbraba con luz tenue. Bianca estaba en la cama, con el rostro perlado de sudor, apretando la mano de Mateo con una fuerza que él no sabía que podía existir.—¡Respira, respira! —le dijo él, con los ojos desorbitados.—¡Eso hago, Mateo! ¡Pero duele! ¡No tienes idea! —Bianca gritó entre contracción y contracción.La doctora sonrió, impasible.—Ya casi, señora Blackwell. Una más.Thomas estaba en una esquina de la habitación, con Valeria, tapándose los oídos. —Tía Vale, ¿mami siempre grita así?Valeria se agachó a su altura. —Solo cuando tu papá la pone de muy mal humor, cariño.Thomas asintió, como si hubiera entendido algo profundo.En la cama, Bianca dio un último empujón. Y entonces, salió el llanto. El llanto más hermoso que Mateo había escuchado en su vida.—Es una niña —anunció la doctora, colocando al pequeño bulto sobre el pecho de Bianca.Bianca la miró. Tenía los ojos empañados, pe
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