C116-VEN A RECLAMAR LO QUE ES TUYOLa luz del amanecer se coló por las persianas de la habitación, pintando franjas doradas sobre el suelo. Y en ese momento, Angela fue la primera en despertar por completo; la sedación había pasado y con ella, la niebla. Parpadeó, orientándose. Ahora el dolor era solo un leve recordatorio y entonces los vio. En el pequeño sofá, casi fusionados en uno y bajo una manta arrugada, estaban sus padres. Su mamá dormía recostada sobre el pecho de su papá, y el brazo de él la rodeaba con firmeza, incluso en el sueño. Una sonrisa lenta, enorme, iluminó el rostro pálido de la niña. «¡Mis papis están juntos de nuevo! ¡Yeiiii!», pensó, y una paz dulce le llenó el pecho. Aurora despertó primero, con esa extraña sensación de estar siendo observada. Abrió los ojos y se encontró con la sonrisa radiante de Angela. Un segundo después, el movimiento la despertó a Angelo: él parpadeó, confundido, y luego un gemido teatral escapó de sus labios. —Ay, mi espald
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