POV AinohaEl diseñador salió de la habitación y, en cuanto la puerta se cerró, sentí la mano de Francisco aferrarse a mi brazo con una fuerza que no era necesaria.Su agarre dolía, pero no tanto como la expresión que llevaba en el rostro. Sus ojos brillaban con una mezcla de arrogancia y amenaza, como si ya hubiera decidido mi destino sin darme oportunidad de hablar.—Ainoha, ¿sabes lo que puedo hacer contigo? —dijo en voz baja, casi venenosa—. Hagamos algo mejor. Pídeme perdón, a mí y a Vanessa, por tu actitud. Yo puedo arreglar esto. Te dejaré desfilar, seguirás en el evento… y después, seremos amantes secretos. Te daré dinero cada mes, una buena cantidad. Iré a verte cuando quiera.Por un segundo, creí haber escuchado mal. No podía ser real. Pero lo era. Cada palabra salió de su boca con una naturalidad repugnante, como si estuviera ofreciendo un trato justo, como si yo fuera mercancía.Entonces, reí.No fue una risa suave ni educada, fue una carcajada amarga, cargada de incredulid
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