DEMETRIA—¡JODER! —gimió, un sonido primitivo, casi salvaje, mientras empujaba hacia adelante, introduciendo esa polla en mí.Lento. Pesado. Sentía cada centímetro de él, estirándome, partiéndome, reclamándome. Mi coño se aferraba a él con avidez, revoloteando, luchando por recibirlo.Dios, este hombre era grande. Grueso. Peligroso. El tipo de polla con la que soñabas pero no estabas segura de que tu cuerpo pudiera soportarlo.Me arqueé fuera de la cama, con un gemido entrecortado que se desprendía al aumentar la presión. Mis ojos se llenaron de lágrimas por el ardor, pero el dolor se mezcló con algo más dulce, más oscuro: el placer de sentirme llena por él.Soltó mi muñeca, apoyando su peso a ambos lados de mi cabeza, atrapándome. Tenía la mandíbula apretada, los músculos tensos, sus ojos llameantes mientras me miraba como si yo fuera lo único que importara. “Marion…” susurré, rozando su pecho con las yemas de los dedos, acariciando sus pezones solo para verlo estremecerse. “Mírame.”
Ler mais