Nayla intentó apartarse de él, tratando de soltarse de las manos con las que Giskar todavía la sujetaba por los hombros, pero el Alfa no la dejó ir.—¿De verdad eres capaz de negarme la oportunidad de estar con mi mate? —preguntó Nayla con indignación mientras forcejeaba levemente para apartarse—. Tú pudiste vivir esa experiencia, tú sí conociste ese amor absoluto del que todos hablan y aun así pretendes impedirme siquiera la posibilidad de vivir algo parecido. Eso es egoísmo, Giskar.—Si eso es lo que quieres pensar de mí, entonces aceptaré ser egoísta. Desde el momento en que entraste en mi corazón decidí que no quería a nadie más. Tú eres la única mujer que quiero a mi lado de ahora en adelante. Nayla, tú eres mía ahora.Después de decir aquello, Giskar se inclinó hacia ella con la intención de besarla, pero Nayla apartó el rostro hacia atrás, evitando que sus labios llegaran a tocarla.—¿Me amas? —preguntó Nayla de repente.Por un instante, él pareció sorprendido por aquella pregu
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